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Bye Bye Geocities

Captura 2009-10-06 12-54-05Está a punto de extinguirse uno de los dinosaurios de la Web. Y yo, como buen cavernícola, que lleva más de 12 años conectado, lo conocí desde que era un huevito. Un día se rompió el cascarón y salió un sistema en el cual se podían crear páginas web personales. Esas en que uno ponía un fondo negro y varios elementos dispersos. Esas que, con orgullo, incluian un contador de visitas, producto de dos días luchando con el HTML. Esas que tenían como tres GIF animados (cual más tosco que el otro) y a veces, una música en MIDI que mareaba a los 10 segundos. Esas que parecían un foro. Esas que se basaban en el FTP. Esas que no podían funcionar sin una página principal que dijera “Index”. Esas que requerían de saber hacer tablas en HTML para insertar fotos y luego ¡Crear una Galería! Esas que tenían diferentes tipografías, de varios tamaños y generalmente (como lo dije) con un fondo negro.

Pero quizá una de las cosas más entretenidas de Geocities, en sus tiempos pre explosión de la brubuja Puntocom, era el sistema de ordenamiento de páginas. Uno al inscribirse elegía una especie de “mundo” según sus intereses. Y ese mundo tenía “submundos”. La idea era sentirse parte de una comunidad. Creo que la mía estaba en Grecia/Atenas y algo más… No me acuerdo.

Mis más profundos respetos al dinosaurio. Los mamíferos de los blogs, redes sociales y Web 2.0, más el cataclismo donde el Gondwana de la Web 1.0 se separó, han sepultado a un clásico.

Adiós…

Una satisfactoria experiencia digital

A continuación, quería compartir con ustedes una carta que le envié a Claudio Orrego, alcalde de Peñalolén. Habla por sí sola.

Estimado Claudio Orrego
Alcalde de Peñalolén:

Como periodista, suelo tratar de ser lo más objetivo posible con respecto a ciertos temas y no alabar o desacreditar demasiado a las instituciones, especialmente cuando tienen relación en menor o mayor medida al mundo de la política.

Sin embargo, no puedo dejar pasar una excelente experiencia “digital” y “online” que tuve con un grupo de funcionarios de vuestro Municipio. Deseo realmente felicitarlo y a la vez, agradecerle su visión acerca de cómo se gestiona un gobierno local.

A continuación, paso a relatar la experiencia que tuvimos mi esposa y yo.

El día 11 de septiembre del presente año, mi esposa y yo comenzamos un viaje en automóvil desde Santiago a Chiloé. La idea era conducir durante todo el día, para estar en la noche en dicha isla, ya que teníamos ciertos compromisos personales.

A la altura de Chimbarongo, nos detiene Carabineros. Yo entregué mis documentos sin problemas ni nerviosismo, ya que tenía todo al día y no iba a exceso de velocidad. Sin embargo, el Carabinero me hizo saber amablemente que me citaría al tribunal, ya que no tenía el documento que indicaba que había pagado la segunda cuota del Permiso de Circulación. Lamentablemente, tenía toda la razón. Se nos había olvidado por completo.

Aceptamos la citación ya que era lo que correspondía. Pero de todas formas, quedamos intranquilos. Entonces mi esposa recordó que la Municipalidad de Peñalolén (donde habíamos pagado el permiso) era la única en Chile que el trámite y el pago de dicho documento podía hacerse absolutamente en línea (Por favor, no crea que estoy haciendo publicidad).

Afortunadamente – y aquí es donde comienzan a trabajar los sorprendentes adelantos tecnológicos- andábamos con un Netbook, conectado a un servicio de Banda Ancha Móvil. Y había cobertura. Mientras yo manejaba, mi esposa se conectó a internet, ingresó a la www.penalolen.cl y se fue a la sección de pago en línea de permisos de circulación. En pocos segundos, puso los datos del vehículo y se desplegó la información acerca de la deuda. Mientras tanto, yo seguía en marcha.

Al parecer, por un error del sistema, aparecía la deuda completa a pagar. Y nosotros ya habíamos cancelado la mitad en marzo. ¿Qué hacemos?, fue la pregunta. Mi esposa encontró inmediatamente en el sitio web un número telefónico para llamar. Sacó su celular y marcó. Luego de un par de “pases” de una persona a otra, llegamos a la funcionaria a quién debíamos avisarle del problema. (En este punto hay que destacar que eran las 17:00 Hrs. del día viernes 11 de septiembre. Dato no menor. Quizá en muchas reparticiones públicas a esa hora ni siquiera contestan el teléfono). Con gran amabilidad nos escuchó el problema y nos prometió solución inmediata. Escuchamos incluso, cómo le dijo a alguien: “Parece que hay problemas con el sistema”. Dijo que nos llamaría en unos minutos.

Luego de unos diez minutos, mientras mi esposa aprovechaba de ver sus e-mails y yo seguía manejando, muy entretenido mirando como el sistema de Google Maps en mi celular me indicaba exactamente dónde íbamos, nos llamaron de la Municipalidad de Peñalolén. Otro funcionario nos dijo que el problema estaba solucionado y nos dio las disculpas del caso. Mi esposa actualizó la página y efectivamente, ahora aparecía sólo la segunda cuota a pagar. Inmediatamente hicimos una transacción electrónica bancaria y la deuda quedó cancelada. Ya en la noche, pasamos al Terminal de buses de Puerto Montt y en un cibercafé imprimimos el comprobante de pago y el Permiso de Circulación que incluía una firma electrónica. “Incluso, pueden mostrarle a un Carabinero la pantalla del notebook donde dice que está cancelado”, nos dijo la funcionaria que nos atendió por primera vez.

Pero no terminó ahí. Una vez cancelado. Nos llamaron del municipio dos veces a nuestro celular en no más de 30 minutos desde nuestra primera llamada, sólo para preguntarnos si ya habíamos podido resolver el problema y si teníamos alguna otra consulta. Nuevamente, nos pidieron disculpas y nos comentaron que cualquier cosa, sólo volviéramos a llamar. Lo interesante es que jamás les dije que era periodista de El Mercurio o que conocía al alcalde Orrego (Tomando en cuenta que esto podría haber influenciado en la calidad de la atención). Nada. Era sólo un ciudadano que requería una atención oportuna.

Esta historia tiene tres aristas interesantes:

1.- Cómo la tecnología y la convergencia entre diferentes tipos de tecnologías solucionan problemas cotidianos de una manera y en situación es que antes era impensable.

2.- Que la plataforma tecnológica en línea implementada por la Municipalidad de Peñalolén funciona muy bien. Y ante un error, este es detectado y solucionado oportunamente.

3.- La excelente dedicación y atención del personal del municipio, que ya lo quisiera cualquier call center o servicio de post venta de cualquier empresa.

Nuevamente, sin ser zalamero: ¡Felicitaciones!

Atentamente:

Daniel Fajardo Cabello
Periodista, académico y director del
Observatorio de Comunicaciones Digitales.

Internet con sabor chilote

Niños de la Escuela Rural "Los Ángeles de Quehui"

Niños de la Escuela Rural "Los Ángeles de Quehui"

Muchos que me conocen saben la predilección que tengo con Chiloé. Para mi gusto, una de las zonas más hermosas y mágicas de Chile y América Latina. Podría llenar decenas de post explicando las razones que hacen de esta isla, ubicada en el fin del mundo, un lugar especial.

Pero esa es harina de otro costal

Quizá por eso no pude sacarme la sonrisa durante todo un día, cuando me llegó una invitación de Entel al lanzamiento de un proyecto de conectividad en la Isla Quehui. De hecho, me fui dos días antes de la invitación para aprovechar de visitar a algunos amigos en el archipiélago.

Aquí, el artículo publicado en El Mercurio:

Los 1.100 habitantes de la isla Quehui, ubicada en el archipiélago de Chiloé, sólo pueden conectarse cuatro horas al día a internet. Pero en la actualidad eso es un avance gigantesco.

Hace algunos meses, el único generador a electrógeno que poseían les permitía sólo dos horas de electricidad por jornada. Gracias a un proyecto conjunto entre la Corporación Municipal de Castro y Entel, esta comunidad rodeada de mar, bosques, lluvia y seres mitológicos es la cabecera de un proyecto que dotó de conectividad a decenas de computadores de la Escuela Rural de Los Ángeles de Quehui…

La Bahía de la Isla Quehui

La Bahía de la Isla Quehui

Una muestra del cóctel

Una muestra del cóctel

...Y el pulmay.

...Y el pulmay.

Reportaje sobre medios online “Estamos Conectados”

redes_socialesHace unas semanas me entrevistaron para un reportaje del programa Estamos Conectados de Canal13 acerca de cómo la muerte de Michael Jackson produjo un antes y un después en los medios online.

Creo que, por lo general,estos hechos muestran ejemplos de qué está sucediendo, pero no marcan un antes y un después. Son eso sí, excelentes piezas de laboratorio para investigar de forma acotada un fenómeno.

EN ESTE ENLACE pueden ver el reportaje, que está bastante completo.

Pandemia.cl.com.net.org.info.mobi y etcétera

“Pandemia”. Buena palabra. 

Mi primera inspiración fue inscribir en internet un sitio que, con ese nombre, informe todas las noticias sobre la Gripe Porcina. Un lector mundial de RSS sobre el tema, más algo de mi cosecha.

Después pensé… es un buen nombre para un medio de comunicación en general. Habla de noticias que se expanden como un virus.

Pero como algún día me dijo Tim Delhaes: Llegan tantas ideas a la cabeza que hay que dejar que algunas sólo pasen, como pájaros. Por que o sino te desenfocan de las más importantes. Así que la dejo pasar. Pero por sólo curiosidad hice un barrido de los dominios bajo ese nombre. Una infinidad de temas.

  • Pandemia.cl: Va directo hacia el sitio del Ministerio de Salud de Chile. Y ojo, el dominio está inscrito el 2007.
  • Pandemia.com: El típico sitio de una empresa de internet que se dio cuenta que el nombre era interesante. El sitio es sólo para aumentar su tráfico. O eventualmente, vender el dominio.
  • Pandemia.net: Sitio italiano, acerca de una película sobre el fin del mundo.
  • Pandemia.org: Página con error. ¿?
  • Pandemia.info: Blog italiano sobre tecnología.
  • Pandemia.tv: LIBRE
  • Pandemia.mobi: LIBRE
  • Pandemia.pro: LIBRE
  • Pandemia.biz: Un extraño mensaje.
  • Pandemia.tel: Dominio en venta por 500 euros.
  • Pandemia.de: Sitio sobre StarTrek
  • Pandemia.eu: No sé alemán. Pero es un sitio en alemán sobre la pandemia. Creo que de un laboratorio. (Cualquier ayuda germana se agradece)
  • Pandemia.cn: Esta tomado, pero no activo. De todas formas, tampoco sé chino.
  • Pandemia.com.uk: Página en blanco.
  • Pandemia.es: Página de empresa de hosting de internet.
  • Pandemia.mx: Página inactiva.
  • Pandemia.fr: “OK”

Megabytes en el altiplano

En el suplemento Chile Tecnológico que circula hoy en el diario El Mercurio, escribí un reportaje sobre un proyecto de conectividad en el altiplano chileno. Por razones de espacio, se tuvo que reducir a la mitad. Así que aquí incluyo la versión completa, que también se puede ver en Emol.

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MEGABYTES EN EL ALTIPLANO 

Iquique es una ciudad moderna. Casino, hoteles, centros comerciales, muchos automóviles del año, bucólicas playas y los servicios básicos solucionados. Entre ellos, internet.

colla

Pero a dos horas al oriente de esta capital, donde los metros sobre el nivel del mar suben a tres mil, la realidad es diferente. Pueblos aymaras y quechuas se entrelazan en costumbres, culturas y ceremonias religiosas. No tienen grandes edificios, ni modernas avenidas. Tampoco se ven malls o supermercados. Pero en medio del desierto, entre llamas y ñandúes, estas localidades comparten algo en común con Iquique. Su acceso a internet también es un tema solucionado.

“Conectividad para Comunidades Indígenas del Norte Grande” es el nombre del proyecto desarrollado en conjunto por Minera Cerro Colorado y Entel. El objetivo es integrar a seis comunidades indígenas de la región de Tarapacá al mundo de las telecomunicaciones, mediante internet y telefonía IP.

 

Chile Tecnológico viajó hasta el altiplano para presenciar la inauguración de la conectividad y recoger algunos testimonios de los mismos pobladores. El recorrido contempló la visita de los pueblos de Lirima, Collacagua y Cancosa.

Sopaipillas de Quínoa

El viaje comenzó a las 7:30 de la mañana. Una hora después de salir de Iquique, un leve dolor de cabeza comienza a advertir que la costa está lejos. A las 9:00 A.M. estamos  a más de 3.200 msnm (metros sobre el nivel del mar). El desierto comienza a mostrar algunos arbustos que, junto con las nubes, nos indican que ya estamos en un medio ambiente totalmente andino. A las 9:20 el asfalto se convierte en tierra. Estamos a 87 kilómetros de Cancosa, el destino final.

La primera parada es en Collacahua. Un poblado en el que viven sólo algunos ancianos, pero es morada de decenas de pastores y agricultores que continuamente están entrando y saliendo, en viaje hacia otras tierras. Una comitiva de unas 30 personas espera a las autoridades regionales y los ejecutivos de Cerro Colorado y Entel para el corte de cinta digital.

Al interior de la sede de la junta de vecinos, dos pobladores aguardan nerviosos a los invitados junto a los flamantes computadores conectados a internet. Afuera, un gran mesón con café, galletas y sopaipillas de quínoa hablan de desayuno. Se incluyen hojas de coca para masticar. Ninguna avanzada tecnología evita los mareos, vómitos y desvanecimientos producto 4.100 msnm.

Don Sergio, el patriarca de Collacagua es uno de los encargados de la inauguración. Junto a otros habitantes posan flamantes junto a la bandera chilena y a la colorida bandera aymara. Los fotógrafos descargan cientos de clics. Acto seguido, todo el mundo entra a la sede social, donde una joven ya se encuentra hablando por mensajería de video con una amiga de Cancosa.

El proyecto incluye la implementación de tecnología MPLS con una velocidad garantizada de 256 kbps y dos puntos de conexión telefónica por cada comunidad. Paneles solares suministran autónomamente energía solar a antenas y equipos. Tres empresas más aportaron de manera complementaria 21 computadores, 21 licencias de software y 6 equipos multifuncionales.

La joven hablando por videochat ya se maneja con las aplicaciones. Y no sólo por ser de la generación de nativos digitales. Sino porque el proyecto incluye capacitaciones tecnológicas y coordinación permanente con los habitantes de estas latitudes.

Modernidad sagrada

 Antes de llegar a Cancosa, el convoy de autoridades, ejecutivos y periodistas realiza una parada en Lirima, una postal sobrecogedora del paisaje del altiplano. El pueblo está construido de piedra y alineado entre un río y el camino principal. En el centro, una iglesia recuerda las primeras misiones católicas a este sector. Hoy, los misioneros evangelizan con la tecnología e internet, construyendo catedrales y capillas digitales con la promesa de un mundo mejor.

En Lirima también hay un grupo de bienvenida. Pero la comitiva está algo atrasada y la ceremonia de inauguración es rápida. Con tímidas sonrisas, los pobladores despiden a los visitantes con un gran cartel de fondo que indica el nombre del poblado.

lirima

Luego de pasar salares, llanos y quebradas, se asoma una imponente montaña, que comparte su cuerpo entre Chile y Bolivia. En sus faldas se vislumbra Cancosa. Es el paso obligado para comerciantes, agricultores y arrieros que se mueven entre ambos países para vender o comprar cientos de productos. De hecho, la frontera con Bolivia está sólo a cuatro kilómetros de Cancosa.

Entre cerros y vegas de cultivo, algunas imponentes antenas nos recuerdan a qué venimos. El centro del pueblo está absolutamente transformado con el evento. Una monumental carpa con escenario incluido esperan a los invitados. Ya hay varios pobladores sentados, a la espera de la inauguración oficial de la conectividad al planeta mediante internet. “Ahora vamos a poder  mostrarle al mundo lo bonito de nuestro pueblo. Para muchos no existimos. Pero quizá es mejor estar un poco aislados de la modernidad ¿No le parece?”, me dice Alfredo Mamani, un aymara que vive en una localidad vecina.

Luego de los discursos de rigor viene la ceremonia tradicional. La idea es dar gracias a la Pachamama (Madre Tierra) y a otros elementos del entorno por algo importante. Y esta vez, lo relevante es la conectividad. Los principales jefes de los poblados cercanos se arrodillan en una medialuna. Prenden incienso y comparten una bebida alcohólica sagrada. Cada uno agradece por la importancia de este paso y luego brindan en conjunto. Todos los espectadores callan. Sólo se siente la obturación de las cámaras y el viento.

Media hora después todos nos trasladamos a la Escuela de Cancosa, donde se encuentran los computadores. Con sólo dos alumnos, este establecimiento será una especie de centro tecnológico de esta localidad.

Adimelia Moscoso es la profesora. Ella nació en Cancosa y luego estudió en Iquique para volver a su tierra como profesional. “A la gente de otros lugares les cuesta entender lo importante que es esto para nosotros. Nos abre una ventana al mundo, dándoles oportunidades a niños, jóvenes y adultos”, explica. Está algo triste, porque se le va el 50% de sus alumnos. O sea… un estudiante.

Las comunidades de esta región aprovechan la oportunidad para juntarse y conversar otros temas concernientes a su actividad económica, agricultura, riego y economía. En una sede social se escucha cómo los jefes de cada pueblo hacen breves discursos, acompañados por brazos de reina, tortas, galletas y queques. Todo de Quínoa. Los invitados sólo miran y callan. Tenemos claro que éste es un momento propio de sus comunidades y no podemos invadirlo.

El próximo paso es el almuerzo. Caminamos dos cuadras hasta una casa con un amplio comedor. A pesar de que nos advierten tener cuidado con comer y beber mucho, debido a la altura, es difícil seguir la recomendación. La Kalapurca se ve bastante apetitosa. Es una sopa con cuatro carnes diferentes: llamo, vacuno, cerdo y conejo. También se incluyen papas y algunos camotes. Y este es sólo el primer plato. Luego viene una combinación de arroz y quínoa con carnes de llamo y cerdo estofado.

Pocos se atreven con el vino y nadie alcanza a llegar al postre. “Mejor agua. Recuerden que llevamos tres inauguraciones de internet en el cuerpo”, comenta uno de los funcionarios gubernamentales.plato

La importancia de los pobladores es clave en el proyecto. Es la misma comunidad indígena y/o junta vecinal quien será la responsable de la administración y uso de los equipos. El costo de internet está cubierto por los dos primeros años del proyecto, mientras que el servicio Telefónico tarifado corre por los usuarios.

Antes de partir y bajar de la zona de puna, me instalo cerca de la Escuela de Cancosa y enciendo mi computador. Hay señal de WiFi. Me dan la password y reviso mi mail. Un amigo me cuenta que se demoró dos horas en llegar a su trabajo porque había demasiado tráfico. Y que antes de volver a su casa, pasará a un mall a comprar una película, para verla comiendo sushi y acostado en la cama.

Miro hacia mi alrededor y un niño aymara  de unos 11 años se acerca con una galleta de quínoa. Me la entrega y me pregunta “¿Me deja ver la página de Disney?” Entiendo porqué los pueblos Aymaras han sobrevivido tanto tiempo al paso de la modernidad.

 

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