Energía

El sol ya no es una apuesta

15977972_10154281420092379_1839753071597322503_nNo es que quiera hacer una apología acerca de las energías renovables y demonizar a las menos “limpias”, pero cuando a los periodistas nos toca conocer en terreno de lo que escribimos cambia un poco la perspectiva.

La semana pasada visité la planta fotovoltaica El Romero, desarrollada por la empresa española Acciona, que está ubicada en la comuna de Vallenar (Región de Atacama),  a 645 km al norte de Santiago. Es la más grande de América Latina. Ya está funcionando, pero en marzo se realizará la inauguración oficial.

Pero más que el baile de cifras de 776.000 módulos fotovoltaicos de silicio, una  superficie de captación de radiación de 1,5 millones de m2 en un terreno de 280 hectáreas, lo que más sorprende es que, efectivamente, es una inversión rentable. Como muchas otras que hace años comenzaron a aparecer en Chile, principalmente en el norte y el centro del país. Incluso, hasta hay un sobrestock de oferta.

Hace unos 15 o 20 años atrás, se veía con simpatía cómo se construían pequeñas plantas fotovoltaicas. Incluso, era motivador ver al típico europeo (generalmente alemán), que ya radicado en Chile, instalaba una solución de paneles en su parcela con un envidiable entusiasmo. Claro… era todo un aparataje que no permitía utilizar hervidores eléctricos o planchas.

Incluso, recuerdo de joven cómo iba con algunos amigos a una instalación de panales semi abandonada en las afueras de Calama a mirar boquiabiertos esa especie de ventanas (la mitad apedreadas) sacadas de una película de ciencia ficción.

En los ’80, en los ’90 e incluso en la primera década de este siglo, la energía solar aún seguía siendo una  “apuesta”, de tipos girosintronillos, algo ecológicos y muy entusiastas. Y a nivel corporativo, una especie de experimento de las áreas de innovación, que llenaban muchos artículos en la prensa.

Pero hace unos años, con el nivel de inversiones con respecto a  plantas fotovoltaicas a nivel nacional, la mayor preocupación por el cambio climático y otra serie de factores, el sol dejó de ser una apuesta. Ahora, es una inversión y un negocio. Y la gigantesca planta El Romero (que parece un lago mirada desde lejos)  es uno de los ejemplos claros de esta tendencia.15977347_10154281420577379_4185065429427831561_n

Hace poco le pregunté a dos fuentes bastantes expertas del tema ERNC (Diego Lizana, de la AChEE y Peter Horn de Heliplast) cuál era la razón de que se haya acelerado tanto el interés por la energía solar. La respuesta fue unánime: Bajaron significativamente los precios de los paneles solares, principalmente influido por la alta producción de China. De hecho, los paneles solares de la planta de Acciona en el Desierto de Atacama, son chinos.

Por eso, por muy renovable que sean, por muy ecológica que esté la conciencia mundial, finalmente, cuando se abaratan los costos, se puede desarrollar una industria. Y la última licitación eléctrica lo dejó claro. Es un tema de precio.

Estándar
seminarios

Industria 4.0

630Cebitvcr16-3Ya pasó el remezón publicitario y tecnológico de la CES de Las Vegas y de la MWC de Barcelona. Todo el mundo ya tiene más o menos claro cuáles son las tendencias, últimos modelos y tecnologías disruptivas para los próximos meses. Incluso, Apple también fue parte de esta oleada con el lanzamiento casi en paralelo de su nuevo reloj inteligente.

Sin embargo, lo que comienza hoy en Alemania es quizá un poco más silencioso, pero no menos importante. Se trata de la CeBit, una feria tecnológica de la misma alcurnia que la española y la norteamericana, pero más orientada a la industria y los negocios informáticos. Se emplaza en Hannover. En esta versión, que finaliza el 20 de marzo, el tema principal es “La digitalización radical de la economía”.

El objetivo de los organizadores es que los asistentes puedan experimentar y entender todos los elementos involucrados en una cadena productiva digital y cómo el software y el hardware son cómplices de esta transformación. Pero esta metodología está bajo un paraguas conceptual que de a poco comienza a tomar más fuerza: la Industria 4.0. El término plantea una nueva forma de organizar los medios de producción, mediante “fábricas inteligentes (smart factories) que se adaptan a las necesidades de la producción, tratando de ser cada vez más eficientes. Suena a otro eslogan de marketing más de la industria tecnológica.

Pero la verdad es que cientos de compañías -como la automotriz y las de servicios básicos, por nombrar algunas- ya están incorporando esta idea en sus procesos. Y aquí entra un plato fuerte lleno de ingredientes que ya hemos escuchado hasta el cansancio, como big data, internet de las cosas y cloud computing. Incluso, algunos círculos académicos se atreven a augurar que la terminología está sentando las bases de una Cuarta Revolución Industrial. Habrá que estar atentos a lo que pase en estos días en el estado germano de Baja Sajonia.

COLUMNA ORIGINAL publicada en PULSO

Estándar
telco

Una ley que nació agonizando

fotoVER COLUMA ORIGINAL publicada en diario PULSO

Se ve muy “bonita” en los medios de comunicación, en las conversaciones y en los discursos, la frase “Chile tiene ley de televisión digital terrestre”, TDT (ojo, que el apellido es importante). O sea, la que no es pagada. Incluso, seguramente quienes hablan de este éxito en la legislación chilena puede que se ganen algunos puntos de popularidad.

Pero seamos claros, es una ley, que por muy vistosa que sea, nació agonizando. Y básicamente eso le pasó por estar tantos años en trámite, burocracia y debate. Finalmente cuando da a luz, el país, las tendencias tecnológicas y el mercado son otros. Incluso, los mismos canales de televisión nunca se han entusiasmado mucho, por los costos del cambio de tecnología.

Veámoslo en cifras. Un estudio reciente de Time Ibope revela que siete de cada diez chilenos tiene TV pagada (cable o satelital), correspondiente al 69,4% de la población. Hace una semanas, el  Consejo Latinoamericano de Publicidad en Multicanales (Lamac) proyectó que producto del Mundial de Fútbol de Brasil, habrá 240.000 nuevos suscriptores en Chile, elevando la tasa de penetración a 72% para el 2015.

Por otro lado, una gran parte de la población ve películas, series, videos e incluso programas de televisión por internet. Llámese banda ancha doméstica o conexión móvil. Para hacerse una idea, un 47,5% de los hogares en Chile tiene internet y los abonados a telefonía móvil llegan a un 138%. Además, hay otro factor importante. La programación de la televisión abierta no está muy acorde con el gusto de niños y jóvenes. Pregúntenle a alguien entre ocho y 18 años si ve televisión abierta, incluso en sectores de más escasos recursos. La mayoría de las respuestas serán negativas.

En definitiva, mientras se discutía qué norma usaríamos y cómo sería la ley al respecto, a la TDT comenzó a salirle barba y barriga. Y cuando ya está todo aprobado por la legislación chilena, ya está encorvada, canosa y se siente algo obsoleta.

Estándar
marketing online, periodismo, seminarios

CES: mala estrategia de marketing

Columna original publicada en diario PULSO / Versión PDF

sharp-ces-2014

Relojes inteligentes, dispositivos vestibles, ultrabooks, smartphones, tablets, pantallas curvas, un cepillo de dientes inteligente, cámaras, más smartphones, más tablets… Suma y sigue.

Decenas de lanzamientos se realizaron la semana pasada en la CES 2014, la feria de tecnología orientada al consumo masivo más importante del planeta. ¿Y hubo alguna presentación de un producto Apple? Ninguno. ¿Extraño no? Tomando en consideración que los iPhone y iPad, entre otros equipos, también llegan al usuario final. Más aún ahora, luego del lanzamiento del 5C o “iPhone de bajo costo”.

El tema es que la empresa de la manzana mordida no participa de la CES. Independiente de cuáles sean sus razones, me parece una decisión acertada, tomando en cuenta que es tal la cantidad de equipos que se lanzan durante una semana en Las Vegas (EEUU), que es imposible para los medios cubrirlos todos. Y para un lector, conocerlos.

Tanto los periodistas como los lectores deben hacer una selección de lo más destacado o relevante, según diversos parámetros. Finalmente, los dispositivos seleccionados tendrán una mayor posibilidad de visualización. Esto, obviamente, independiente de la estrategia de publicidad y de marketing que realicen después los competidores.

Es por esto que la CES es una pésima estrategia de marketing para lanzar nuevos productos. Hay tanto ruido, tantas luces, tanta información, que finalmente la mayoría de los equipos y sus bondades se diluyen. Entiendo que para muchas compañías tech es difícil saltarse esta “cumbre tecnológica”, pero quizá es mucho más eficiente y efectivo realizar lanzamientos en otra fecha, para así abarcar y capturar más la atención de los medios.

Finalmente, la CES se transforma en un deslumbrante Barrio Meiggs. Pero en Las Vegas.

Columna original publicada en diario PULSO / Versión PDF

Estándar
redes sociales

Redes sociales y traje de baño

Publicación original en diario Pulso. VER PDF  Versión ePaper

2008-08-01-at-14-01-57Durante décadas  los libros y revistas de turismo eran una de las fuentes más importantes a la hora de planificar el itinerario de vacaciones. Casi en el mismo nivel de importancia estaban las agencias de viaje, especialmente para un recorrido de varios días con la familia.

Pero a estas dos referencias se le agregaba una fundamental: los consejos del amigo. Esos datos que, a partir de la experiencia, un con

ocido daba a quien estaba con la maleta lista. Muchas veces esos tips se interponían absolutamente con los artículos en las revistas o con la planificación de la agencia.

Actualmente, el sector de turismo en general es uno de los que más se ha visto impactado por la influencia de las redes sociales. De forma desesperada a veces, e inteligente en otras, operadores turísticos, restaurantes, hoteles, municipalidades, entidades públicas e incluso el particular que arrienda una modesta cabaña en Chiloé, han tenido que subirse al carro del social media creando páginas en Facebook, perfiles en Twitter, galerías fotográficas en Flickr o Pinterest y canales en Youtube.

Pero todas esas ventanas de información tienen algo potentísimo en común: los comentarios de otras personas. De esta forma, el otrora clásico consejo del amigo que en  un asado nos decía: “Te recomiendo que mejor no vayas a ese museo…te lo digo por experiencia”, se multiplica en cientos y miles de recomendaciones que se publican y están disponibles antes de armar el calendario de viaje. Incluso, visionarios emprendedores han creado sitios web y apps para móviles que justamente se basan en las experiencias de otros para evaluar un cierto lugar turístico.

Haga el ejercicio, ¿Qué es lo primero que realiza cuando se entusiasma por planificar un viaje?… Claramente,  investigar por  internet.  Es un cambio de paradigma enorme y que grafica el impacto de una sociedad conectada. Lo que el ensayista norteamericano Howard Rheingold explica claramente en el clásico libro “Multitudes Inteligentes”.

Antes de decidir entonces dónde irá este verano o si debe comprarse un traje de baño, es recomendable dedicarle unas horas a las redes sociales.

Publicación original en diario Pulso. VER PDF  Versión ePaper

Estándar
reflexiones

Adelgazando la privacidad

tumblr_la9b03C6Pe1qdcad1o1_400Una verdadera tormenta de opiniones, artículos en la prensa y comentarios en las redes sociales produjo la semana pasada el comentario de Vint Cerf, uno de los padres de internet cuando dijo en un evento de la Federal Trade Comission de Estados Unidos que actualmente “la privacidad es una anomalía“.

Esto, en el contexto de toda la polémica que han generado temas como el caso Snowden a nivel internacional. A primera vista, la frase del Evangelizador de Google parece una bomba. Especialmente para las organizaciones, empresas y gobiernos que han puesto el grito en el aire por las prácticas de espionaje del gobierno de EE.UU. a través de internet.

Efectivamente el desarrollo de la WWW y sus servicios como el correo electrónico, el fuerte crecimiento de la telefonía móvil y las tentadoras redes sociales (a la hora de mirar lo que están haciendo otros o mostrar lo que está haciendo uno), han dejado a la privacidad en una especie de rincón oscuro y difícil de rescatar.

Lo más posible es que en los próximos meses y años veamos fuertes movimientos, legislaciones y prácticas para evitar que terceros tengan nuestros datos y comportamientos en línea. Se pueden crear ciertos acuerdos, restricciones y métodos, pero siempre, dentro de un marco que permita de alguna forma a muchas empresas de internet a seguir rentabilizando con nuestras formas de comunicarnos. O bien, puede pasar que al tener tantas restricciones, muchos gigantes de internet tengan que buscar otro modelo de negocios. No sé cual sería. Si lo supiera quizá ya estaría buscando capitales ángeles.

Pero independiente de esta polémica, seamos francos. A millones de usuarios de Facebook nos gusta mostrar nuestras fotos de vacaciones, fiestas y familiares. Nos encanta opinar en Twitter y contar que estamos haciendo en un momento determinado. Entonces de alguna forma, también adelgazamos a nuestra privacidad. El problema surge cuando comenzamos a publicar imágenes de terceros. ¿Cuándo alguien sube una foto de muchas personas en Facebook les pide autorización a cada uno para publicarla?… pocas veces.

Quizá el camino pase por asumir que en ciertos campos de los servicios online debemos soltar un poco las riendas de la privacidad y por otro lado, dejar algunas cosas fuera del mundo digital. Y como complemento crear una especie de “reglas de etiqueta” cada vez que vayamos a subir contenido de otros a una red social.

Columna de opinión ampliada. Original fue publicada en diario Pulso el 25/11/2013

Estándar
redes sociales

¿Gratis o no?

how-to-email-tweets-directly-from-twitter-s-website-692a5ff817Es imposible no hablar de Twitter.

Independiente de su valorización en bolsa en los pocos días que lleva, cabe apuntar que sólo en los últimos nueve meses, la firma del pájaro azul ha obtenido ingresos por más de US$420 millones.

Pero hay algo fundamental en esta red social, como en Facebook y de alguna u otra forma, en Google: son servicios gratuitos. Este es un tema no menor, porque sale a la palestra la eterna discusión de si el negocio del social media, debe seguir este camino o, el de ciertos servicios pagados. Justamente este último paradigma tiene como símbolo a LinkedIn, la famosa (y rentable) red social que también cotiza en bolsa e incluso, posee un poco más que los 230 millones de usuarios que ostenta Twitter.

La pregunta para muchos inversionistas y emprendedores a la hora de ver a las redes sociales es entonces ¿genero un servicio gratuito o pagado? O dicho de otra forma ¿Baso mis ganancias en publicidad y un gran conocimiento de los perfiles segmentados de usuarios o en un modelo Premium para dichos usuarios?

Ejemplos en la historia de internet hay muchos. De hecho, el gran fracaso de las puntocom a principios del milenio tuvo que ver con confiar sólo en la gratuidad y un número inconmensurable de usuarios. Pero no les resultó. Finalmente, compañías online como Amazon optaron por vender productos y otras, por entregar servicios pro.

Ha pasado mucha agua bajo el puente y definitivamente la lección fue aprendida. Si es gratis, hay que buscarle rentabilidad en el conocimiento detallado de los usuarios. Acto seguido, esos datos se comercializan con terceros.

El éxito de Twitter (aunque aún hay que ver cómo se comporta en su nueva realidad financiera) sigue poniendo en el tapete digital cuál es realmente el mejor negocio. O simplemente: ambos

Columna publicada originalmente en diario PULSO

Estándar