Daniel Fajardo

Sociedad en Red – Periodismo Digital

Gracias Terra.cl

Marzo 2001…

Junto a Claudio Alegría y Cristián Riffo llevamos a cabo una loca idea que también habíamos estado craneando con Carlos Aldunate, Editor General del joven portal Terra.cl.

El mundo estaba expectante por la destrucción programada de la Estación Espacial Internacional Mir. En Chile existía gran preocupación porque, según lo programado, caerían fragmentos en el Océano Pacífico, cerca de la Isla de Pascua.

Fue cuando se nos ocurrió la idea. ¿Y por qué no publicamos un minuto a minuto de la caída de la MIR por internet?

La Fuerza Aérea de Chile (FACH), dispuso una gran sala en el Aeródromo de Cerrillos, especialmente acomodada para que periodistas de todo el país pudieran seguir en vivo la caída de la Mir. Se incluía una pantalla gigante donde en un mapa, se indicaba con un pequeño punto luminoso, la trayectoria de la estación espacial. Además, había comunicación en línea con Hanga Roa y varias entidades espaciales y militares de todo el mundo. Un monitoreo global. Los periodistas teníamos sillas, café, snacks y las cuñas de expertos de la Fach a nuestra disposición.

Con Cristián y Claudio, nos instalamos cada uno en un PC de escritorio y con el administrador de contenidos abierto, escribíamos pequeños párrafos de lo que estaba pasando y lo íbamos publicando de inmediato… en vivo.

Tuvimos decenas de miles de visitas, en un período en que hacer streaming en video, no era imposible, pero era bastante inútil, porque no estaba el ancho de banda domiciliario para entregar una buena visualización.

La experiencia, trajo de inmediato la pregunta ¿Cómo podemos potenciar este famoso “minuto a minuto”? Acto seguido, el área de Deportes de Terra comenzó a hacer los Minuto a Minuto de los partidos de Marcelo “Chino” Ríos, para pasar a los enfrentamientos futbolísticos.

En Terra, quizá no inventamos el Minuto a Minuto (No sé quien fue), pero lo transformamos en un producto periodístico digital que hasta hoy es clave.

Gracias Equipo de Terra!!!!!

AQUÍ “Minuto a Minuto, de la Caída de la Estación Espacial MIR”

terracl-Abril-2001

Una ley que nació agonizando

fotoVER COLUMA ORIGINAL publicada en diario PULSO

Se ve muy “bonita” en los medios de comunicación, en las conversaciones y en los discursos, la frase “Chile tiene ley de televisión digital terrestre”, TDT (ojo, que el apellido es importante). O sea, la que no es pagada. Incluso, seguramente quienes hablan de este éxito en la legislación chilena puede que se ganen algunos puntos de popularidad.

Pero seamos claros, es una ley, que por muy vistosa que sea, nació agonizando. Y básicamente eso le pasó por estar tantos años en trámite, burocracia y debate. Finalmente cuando da a luz, el país, las tendencias tecnológicas y el mercado son otros. Incluso, los mismos canales de televisión nunca se han entusiasmado mucho, por los costos del cambio de tecnología.

Veámoslo en cifras. Un estudio reciente de Time Ibope revela que siete de cada diez chilenos tiene TV pagada (cable o satelital), correspondiente al 69,4% de la población. Hace una semanas, el  Consejo Latinoamericano de Publicidad en Multicanales (Lamac) proyectó que producto del Mundial de Fútbol de Brasil, habrá 240.000 nuevos suscriptores en Chile, elevando la tasa de penetración a 72% para el 2015.

Por otro lado, una gran parte de la población ve películas, series, videos e incluso programas de televisión por internet. Llámese banda ancha doméstica o conexión móvil. Para hacerse una idea, un 47,5% de los hogares en Chile tiene internet y los abonados a telefonía móvil llegan a un 138%. Además, hay otro factor importante. La programación de la televisión abierta no está muy acorde con el gusto de niños y jóvenes. Pregúntenle a alguien entre ocho y 18 años si ve televisión abierta, incluso en sectores de más escasos recursos. La mayoría de las respuestas serán negativas.

En definitiva, mientras se discutía qué norma usaríamos y cómo sería la ley al respecto, a la TDT comenzó a salirle barba y barriga. Y cuando ya está todo aprobado por la legislación chilena, ya está encorvada, canosa y se siente algo obsoleta.

Agenda digital, la saga continúa

bachelet-discurso-300x300La palabra “tecnología” fue nombrada solo en tres ocasiones por la Presidenta Michelle Bachelet en su reciente mensaje presidencial del 21 de Mayo. En todo caso, tuvo mejor suerte que “digital”, con solo dos menciones, e “internet”, término que estuvo absolutamente ausente del texto. ¿Será esto un antecedente de la importancia del tema tecnológico dentro de los próximos cuatro años o simplemente que, tomando en cuenta el alto nivel de tecnologización de Chile, no hay mucho más que hacer?

Lo importante es darle al gobierno de la Nueva Mayoría el beneficio de la duda al respecto y esperar a ver qué pasa. Especialmente en un país que tiene las mejores tasas de conectividad, de penetración de smartphones, de velocidad de internet, de usuarios de redes sociales y de computadores per cápita de Latinoamérica.

Lo que sí llama mucho la atención es que en el capítulo acerca de la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento se menciona que “diseñaremos una Agenda Digital para masificar las tecnologías de la información en las micro, pequeñas y medianas empresas”.

El concepto de “Agenda Digital” ha sido mencionado, manoseado, actualizado e interpretado desde hace más de diez años. Todo comenzó con la Agenda Digital 2003-2005, elaborada bajo el gobierno de Ricardo Lagos. Se creó un comité púbico-privado y se nombró un coordinador, que fue el subsecretario de Economía, Álvaro Díaz. El cargo era, de alguna forma, una herencia de otro comité liderado anteriormente por Claudio Orrego. Años después, durante su primer período, Bachelet instauró la Estrategia Digital 2007-2012, al mando de Alejandro Barros. Más tarde cambiaría de nombre a “Desarrollo Digital”, para comenzar a diluirse en los primeros años de la Presidencia de Sebastián Piñera. Y en mayo de 2013, el gobierno de la Alianza lanzó la “Agenda Digital Imagina Chile 2013-2020”.

Hace cinco días atrás, escuchamos de nuevo el concepto “Agenda Digital” en el edificio del Congreso Nacional… La saga continúa.

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Start-Up Chile 2.0

Columna publicada originalmente en diario PULSO / Ver PDF

sup_chile_week_270Es difícil no reconocer el aporte que ha logrado la iniciativa Start-Up Chile a nivel nacional e internacional.

No sólo consiguió fomentar y crear un relato acerca de la importancia de los emprendedores y el financiamiento de sus proyectos como una fórmula hacia el desarrollo. Puso además a nuestro país en el mapa de los inversionistas y las ideas.

La entidad, dependiente de Corfo, generó una serie de “efectos secundarios” virtuosos en el ánimo de la mentalidad emprendedora versus la que prefiere tomar pocos riesgos. Pero, no cabe duda que Start-Up Chile es un ícono del gobierno de Sebastián Piñera. Tiene aroma a su estilo de “hacer” y después “analizar”.

Desde hace meses el mundo de la innovación y el emprendimiento se hace la siguiente pregunta: ¿y qué va a pasar con Start-Up Chile cuando asuma Michelle Bachelet? La Presidenta electa y su coalición tienen una orientación política más ligada a la innovación y el desarrollo (I+D) que al emprendimiento puro. Era cosa de escuchar a José Miguel Benavente, su asesor en esta materia durante la campaña, para darse cuenta que de no iba por un camino similar a la entidad actualmente timoneada por Horacio Melo y, en parte, por Hernán Cheyre. Será difícil también para la Nueva Mayoría hacer un “borrón y cuenta nueva”. Las redes internacionales e imagen que ha creado Start-Up Chile son fuertes. Incluso, la iniciativa fue destacada como un caso de éxito en un reciente informe sobre innovación del Banco Mundial.

Quizá el mejor camino de Bachelet sea mantener esta entidad, pero darle un “upgrade” más analítico. Donde podamos ver cuáles han sido sus verdaderos efectos en el desarrollo. Cuáles han sido sus resultados concretos a nivel macro. Sacar ganancias del entusiasmo inicial, logrando una mayor profesionalización y profundización de su metodología. En definitiva: un Start-Up Chile 2.0.

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¿Qué pensará Metallica?

Columna publicada originalmente en diario PULSO . Ver original en PDF

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El servicio de música online Spotify llenó varios espacios en los medios la semana pasada. Esta compañía, que supera los 25 millones de usuarios, anunció la gratuidad de su servicio ilimitado, que hasta el momento costaba US$10 mensuales.

Eso sí (siempre hay un “pero”), los usuarios deberán aguantar publicidad mientras escuchan música. O sea… como una radio. El anuncio se da poco después que la empresa lograra conseguir alrededor de US$250 millones en su última ronda de inversión. Otro factor es el lanzamiento de Beats, una prometedora competencia de Spotify. Rápidamente Rdio anunció también que su servicio ilimitado será sin costo. Aún otros actores como Deezer, Grooveshark , Pandora o incluso iTunes no se pronuncian. Lo más posible es que el primero lo haga muy luego.

Este movimiento en el mercado del entretenimiento musical en línea no es menor. Internet tiene un largo historial y bizantinas batallas en cuanto a las plataformas orientadas a la música. Tanto en servicios de descarga como en plataformas de streaming. Recordemos la era 1.0, con Napster como el “jovencito de la película” y Metallica más los sellos discográficos, como los enemigos implacables. Luego aparecieron servicios más sofisticados como Kazaa o Grokster. Luego de una guerra judicial descarnada, la industria discográfica se dio cuenta de que no podía luchar con la evolución y  comenzó a apoyar sistemas como iTunes, Last FM y los actuales servicios de streaming. Siempre y cuando, hubiera alguna retribución económica a todos los actores (lo que me parece lógico).

¿Qué pensará Metallica de lo que pasa actualmente? ¿Se abrirá otro capítulo en esta historia? Lo anunciado por Spotify es potentísimo. Especialmente si pensamos que en la actualidad, cientos de millones de personas tienen conexión permanente a internet con sus smartphones.

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CES: mala estrategia de marketing

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Relojes inteligentes, dispositivos vestibles, ultrabooks, smartphones, tablets, pantallas curvas, un cepillo de dientes inteligente, cámaras, más smartphones, más tablets… Suma y sigue.

Decenas de lanzamientos se realizaron la semana pasada en la CES 2014, la feria de tecnología orientada al consumo masivo más importante del planeta. ¿Y hubo alguna presentación de un producto Apple? Ninguno. ¿Extraño no? Tomando en consideración que los iPhone y iPad, entre otros equipos, también llegan al usuario final. Más aún ahora, luego del lanzamiento del 5C o “iPhone de bajo costo”.

El tema es que la empresa de la manzana mordida no participa de la CES. Independiente de cuáles sean sus razones, me parece una decisión acertada, tomando en cuenta que es tal la cantidad de equipos que se lanzan durante una semana en Las Vegas (EEUU), que es imposible para los medios cubrirlos todos. Y para un lector, conocerlos.

Tanto los periodistas como los lectores deben hacer una selección de lo más destacado o relevante, según diversos parámetros. Finalmente, los dispositivos seleccionados tendrán una mayor posibilidad de visualización. Esto, obviamente, independiente de la estrategia de publicidad y de marketing que realicen después los competidores.

Es por esto que la CES es una pésima estrategia de marketing para lanzar nuevos productos. Hay tanto ruido, tantas luces, tanta información, que finalmente la mayoría de los equipos y sus bondades se diluyen. Entiendo que para muchas compañías tech es difícil saltarse esta “cumbre tecnológica”, pero quizá es mucho más eficiente y efectivo realizar lanzamientos en otra fecha, para así abarcar y capturar más la atención de los medios.

Finalmente, la CES se transforma en un deslumbrante Barrio Meiggs. Pero en Las Vegas.

Columna original publicada en diario PULSO / Versión PDF

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